En nuestro libro de feria y fiestas tuvimos la fortuna de contar con una genial colaboración del villaduqueño Fernando González Viñas, que tituló “Las abuelas que besaban a los forasterosâ€, y en la que nos hablaba de la emigración de su familia a Alemania y los gratos recuerdos que siempre le traÃan sus regresos al pueblo.
En esa colaboración ya nos dejó entrever la edición de su próximo libro, titulado Esperando a Gagarin “porque a Yuri Gagarin lo enviaron al espacio allá por abril de 1961, al mismo tiempo que desaparecÃa misteriosamente de Villanueva del Duque mi abuelo Ruperto. A ambos los estuvieron esperando, a uno más que a otro, pero eso lo saben muchos en Villanueva del Duque y al que no lo sepa no quiero destriparle como acabó el asunto, que tuvo su misterio y está escrito hasta el detalle, incluido el final, algo que muy pocos conocenâ€
Hoy, nos anuncia su aparición a la venta en la tercera semana de octubre, y ha tenido a bien el permitirnos tener en primicia un breve extracto del primer capÃtulo:
“Desde el dÃa anterior, el satélite ruso emitÃa una señal radiofónica que podÃa escucharse en todo el globo: bip, bip, bip y otra vez bip. Desde el dÃa anterior, nadie sabÃa del paradero del padre de la Marujilla. La noche, abierta como un pozo, parecÃa habérselo tragado al mismo tiempo que habÃa regalado a la órbita terrestre una esfera metálica que gritaba bip, bip, bip y otra vez bip. Quizás era el grito del desaparecido, pero eso el Juanillo no lo sabÃa. Tampoco sabÃa que el satélite habÃa sido lanzado al espacio con un ángulo inclinado de 65 grados con respecto al ecuador, ni tampoco que el padre de la Marujilla pesaba exactamente la misma cifra: 65 kilogramos.
El Juanillo no sabÃa si creer al Simón, emperrado en asegurar a voz en grito que habÃa contemplado al satélite soviético pasear su brillo como una estrella con prisas. El Juanillo se levantaba todas las madrugadas a las 4 de la mañana para amasar el pan en la panaderÃa junto a su padre y su hermano el Luis y aún no habÃa podido distinguir esa estrella que alteraba el mundo. No sabÃa si al pueblo le interesaba tanto el satélite como parecÃa, pero sabÃa que todas las mañanas debÃa estar el pan recién hecho. Hay cosas que se saben y cosas que no se saben. De eso sà era muy consciente. Y él sabÃa que a las siete de la mañana dejaba de cocer pan para meterlo en unas talegas de trapo y pedalear en su bicicleta diecisiete kilómetros para venderlo en un pueblo vecino. Pedaleaba pasando por el arroyo Lanchoso, descansando a veces unos minutos junto al pozo de San Ruperto y, en los dÃas otoñales del Sputnik, dejándose comer los tobillos por el frÃo de las mañanas.â€
Muy pronto esperamos poder presentarlo en Villanueva del Duque, para asà tener la oportunidad de profundizar en esa historia paralela: la de aquellos que esperan a un desaparecido y la de los que esperan el regreso a la tierra de Gagarin.

Fernando González Viñas (Villanueva del Duque, Córdoba). Escritor, Doctor en Historia, traductor y artista plástico. Es autor de los ensayos Sol y Sombra de Manolete (Berenice / Books4pocket, 2007), José Tomás. De lo espiritual en el arte (Berenice, 2008). Otras obras del autor: Japón. Un viaje entre la sonrisa y el vacÃo (Almuzara, 2010), Manolete, biografÃa de un sinvivir (Almuzara, 2011), Cielo español. El culto a las Brigadas Internacionales en la Alemania Socialista (RDA/DDR). Recientemente ha traducido del alemán dos obras de Hugo Ball, Las consecuencias de la Reforma y «TeologÃa polÃtica de Carl Schmitt» que serán publicadas por Berenice bajo el tÃtulo general “Dios tras DADAâ€
