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	<title>Comentarios en: Los niños preparan la III Semana de Turismo, dando vida al Huerto de Simeón</title>
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	<description>Noticias de Villanueva del Duque</description>
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		<title>Por: Un jardín botánico</title>
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		<dc:creator>Un jardín botánico</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Apr 2007 11:39:49 +0000</pubDate>
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		<description>Estimados niñas y niños del C.P. Maestro Rogelio Fernández:

Os quiero felicitar por la actividad tan bonita que estáis haciendo: aprender cómo se cultivaban, no hace muchos años, los huertos.

Simeón Gómez Muñoz era un hombre que amaba la tierra y disfrutaba en su huerto. Sembraba semillas de todo tipo, las cuales seleccionaba y guardaba de un año para otro en su granero. Preparaba los surcos tan perfectos como los vuestros, preciosos, y los regaba con el agua del pozo (más primitivo que ahora) como vosotros hacéis. Simeón depositaba el agua, a través de un viejo motor, en la alberca, y desde allí la distribuía a todo el huerto, repleto de surcos. El sistema de regadío era el mismo que realizáis vosotros, y que ya habían utilizado los jardineros árabes. Las herramientas para trabajar la tierra eran muy importantes: el azadón y el legón preparaban la tierra, la azada controlaba los surcos para dar paso al agua, la azadilla ayudaba a sembrar, el rastrillo recogía la hierba...

En el huerto crecían desde el pequeño perejil o el azafrán hasta los más altos y hermosos girasoles que se hayan visto en el Valle de los Pedroches (parecían sombrillas), pasando por las liláceas berenjenas, los verdes pimientos, los rojizos tomates (buenísimos por la mañana abiertos por la mitad con un poquito de sal), las judías tiernas, las hermosas lechugas… Una amiga, que estudiaba Ciencias, decía que el huerto parecía un jardín botánico. Era una preciosidad.
Todo el conjunto del huerto con los olivos y los diferentes árboles frutales guardaba una armonía donde se respiraba un ambiente que olía a tierra mojada, a menta, a albahaca, a manzanilla y a otros frutos y semillas cuando ya estaban floridos… ¡Inolvidable!

Estoy segura de que vosotros recordaréis siempre esta experiencia, para que otras personas conozcan la importancia que tienen los huertos en nuestra vida y en la Naturaleza. Os aseguro que hay países, lejanos, que enseñan también a los turistas sus preciosos y cuidados huertos, como el Migshamat al Kheraz en San’a (capital del Yemen). 

Podría continuar horas con vosotros, pero quizás no sería adecuado en este espacio.

¡Felicidades niñas y niños de Villanueva del Duque!

Pepi Gómez.

Badalona, 14 de Abril del 2007</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimados niñas y niños del C.P. Maestro Rogelio Fernández:</p>
<p>Os quiero felicitar por la actividad tan bonita que estáis haciendo: aprender cómo se cultivaban, no hace muchos años, los huertos.</p>
<p>Simeón Gómez Muñoz era un hombre que amaba la tierra y disfrutaba en su huerto. Sembraba semillas de todo tipo, las cuales seleccionaba y guardaba de un año para otro en su granero. Preparaba los surcos tan perfectos como los vuestros, preciosos, y los regaba con el agua del pozo (más primitivo que ahora) como vosotros hacéis. Simeón depositaba el agua, a través de un viejo motor, en la alberca, y desde allí la distribuía a todo el huerto, repleto de surcos. El sistema de regadío era el mismo que realizáis vosotros, y que ya habían utilizado los jardineros árabes. Las herramientas para trabajar la tierra eran muy importantes: el azadón y el legón preparaban la tierra, la azada controlaba los surcos para dar paso al agua, la azadilla ayudaba a sembrar, el rastrillo recogía la hierba&#8230;</p>
<p>En el huerto crecían desde el pequeño perejil o el azafrán hasta los más altos y hermosos girasoles que se hayan visto en el Valle de los Pedroches (parecían sombrillas), pasando por las liláceas berenjenas, los verdes pimientos, los rojizos tomates (buenísimos por la mañana abiertos por la mitad con un poquito de sal), las judías tiernas, las hermosas lechugas… Una amiga, que estudiaba Ciencias, decía que el huerto parecía un jardín botánico. Era una preciosidad.<br />
Todo el conjunto del huerto con los olivos y los diferentes árboles frutales guardaba una armonía donde se respiraba un ambiente que olía a tierra mojada, a menta, a albahaca, a manzanilla y a otros frutos y semillas cuando ya estaban floridos… ¡Inolvidable!</p>
<p>Estoy segura de que vosotros recordaréis siempre esta experiencia, para que otras personas conozcan la importancia que tienen los huertos en nuestra vida y en la Naturaleza. Os aseguro que hay países, lejanos, que enseñan también a los turistas sus preciosos y cuidados huertos, como el Migshamat al Kheraz en San’a (capital del Yemen). </p>
<p>Podría continuar horas con vosotros, pero quizás no sería adecuado en este espacio.</p>
<p>¡Felicidades niñas y niños de Villanueva del Duque!</p>
<p>Pepi Gómez.</p>
<p>Badalona, 14 de Abril del 2007</p>
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